Ser de Afi

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Pirámide invertida
La forma en que nos relacionamos es tan importante como aquello a lo que nos dedicamos. Al margen de consideraciones de tipo ético y humano, cómo nos comportamos tiene un impacto directo en nuestra cuenta de resultados. Un adecuado esquema relacional y un buen clima de trabajo nos hace mucho más eficientes, hace que nuestros clientes estén mucho más vinculados y que el mercado nos perciba de forma más positiva.
Se tiende a pensar que, a medida que uno adquiere más responsabilidad, tiene a más gente a su servicio. En Afi pensamos que es justo al revés: cuanta mayor responsabilidad, de más gente se depende para que las cosas salgan bien. Mayor responsabilidad implica estar al servicio y disposición de más gente, y no al contrario.
Los equipos de trabajo no están a nuestro servicio. Somos nosotros quienes estamos al servicio de las personas del equipo, para que trabajen de forma eficiente, para que puedan desarrollarse como lo hicimos nosotros, y p ara que puedan ponerse al servicio de más gente en el futuro.
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Cadenas de responsabilidad
Uno de los motivos por los que en Afi no tenemos categorías es porque nuestra forma de organizarnos depende del proyecto en el que participamos en cada momento.
En una organización en la que lo habitual es trabajar de forma simultánea en varios proyectos, es normal que se tengan diferentes niveles de responsabilidad, dependiendo de la naturaleza de cada proyecto y nuestra contribución en cada uno de ellos.
Todo proyecto en Afi debe tener un único responsable. A partir de esta persona, se organiza una cadena de responsabilidad en la que todos entienden que, si el proyecto es exitoso, la organización premiará a todo el equipo y, si el proyecto fracasa, la organización mirará al responsable del proyecto.
Una vez se ha establecido esta organización, entendemos que cada responsable (sea el responsable último del proyecto o cualquier responsable intermedio) necesita apoyos, y que es fundamental que todos entendamos bien lo que se nos pide y lo ejecutemos con diligencia para que quienes dependen de nuestro trabajo puedan entregar el suyo con éxito.
Las cadenas de responsabilidad se establecen exclusivamente pensando en qué es lo mejor para el cliente. Primamos siempre que el responsable del proyecto sea el más capacitado para tomar decisiones técnicas y organizativas. Por este motivo, es normal que en ocasiones se establezcan cadenas en las que quienes se encuentran en mayores niveles de responsabilidad en un proyecto concreto trabajen con personas con más experiencia o retribución. Todas las personas que tenemos, en general, un elevado nivel de responsabilidad, entendemos que, cuando participamos de forma secundaria en algún proyecto, tenemos una excelente oportunidad para dar ejemplo y ponernos al servicio de lo que nos pida el responsable del proyecto.
Disiente y argumenta, pero comprométete
Es normal que durante la ejecución de proyectos o en cualquier otra tarea de nuestro día a día, estemos en desacuerdo con el planteamiento o petición que nos haga la persona que tiene más responsabilidad en ese momento.
Si es el caso, estamos legitimados para disentir, argumentar y contrastar nuestros planteamientos, pero obedecemos dos normas fundamentales:
- La discusión tiene que ser práctica y honesta. No repetimos argumentos. No discutimos asuntos nimios. Hacemos nuestros planteamientos directamente a la persona que puede atenderlos; no a través de otros y jamás a sus espaldas. Si se produce una discusión entre dos personas al mismo nivel, y no hay acuerdo, se escala lo antes posible, para evitar que la discusión se enquiste. Una discusión no es combate, sino la búsqueda conjunta de la mejor decisión posible.
- La persona que tiene mayor responsabilidad es quien toma la decisión final. Una vez se ha tomado una decisión, todos se comprometen a acatarla como propia, porque es la decisión de la organización.