
Y no olvidemos los seguros
El seguro es una herramienta esencial para gestionar el riesgo, ya que permite transferir incertidumbres que pueden ser costosas o imposibles de asumir individualmente. Frente a evitar riesgos, que limita la actividad, o asumirlos directamente, que puede comprometer el patrimonio, el seguro convierte un riesgo incierto en un coste fijo mediante el pago de una prima.
Su función principal es la mutualización del riesgo, aunque también complementa el ahorro y la inversión dentro de la planificación financiera. El ahorro acumula recursos, la inversión busca rentabilidad y el seguro protege ese esfuerzo frente a imprevistos que podrían ponerlo en peligro.
En un contexto de creciente longevidad, su importancia aumenta, ya que vivir más años implica un mayor riesgo financiero, especialmente el de agotar los ahorros. Por ello, instrumentos como las rentas vitalicias resultan clave al garantizar ingresos durante toda la vida. En definitiva, el seguro es esencial para afrontar la incertidumbre y asegurar estabilidad económica a largo plazo.



