
Cuando el beneficio no basta


Las grandes tecnológicas alcanzan beneficios récord, pero sus enormes inversiones en inteligencia artificial reducen su generación de caja y las obligan, en algunos casos, a recurrir a deuda o ampliaciones de capital. Esta situación cuestiona el protagonismo tradicional del beneficio neto y del PER como principales referencias para valorar empresas. En un escenario de elevado esfuerzo inversor, resulta más importante determinar si las inversiones serán rentables y si su retorno superará el coste de financiarlas.
Por ello, cobran relevancia indicadores como el flujo de caja libre y el ROIC, que mide la rentabilidad sobre el capital invertido. Compañías como Alphabet, Microsoft, Meta o Amazon presentan actualmente flujos de caja libre reducidos o negativos porque sus resultados operativos no cubren completamente sus inversiones. Esto no implica necesariamente destrucción de valor: supone sacrificar liquidez presente para desarrollar activos cuya rentabilidad esperan obtener durante la próxima década.
