
Calor y escasez de agua en Europa: un shock de oferta cada vez más relevante
La llegada de un nuevo episodio de El Niño aumenta el riesgo para las cosechas mundiales, aunque su impacto en Europa sería indirecto. A esta amenaza se suma el encarecimiento de los fertilizantes por la situación en Ormuz, que eleva los costes agrícolas pese a no haberse trasladado todavía a los alimentos. El segundo canal de riesgo es energético: la escasez de agua reduce la generación hidroeléctrica y puede limitar la nuclear y térmica por problemas de refrigeración.
Rumanía, Hungría y Francia ya han sufrido restricciones, mientras el bajo nivel del Rin dificulta el transporte de combustibles y materias primas. Ambos canales pueden retroalimentarse: una menor producción hidroeléctrica y nuclear aumenta el recurso al gas y a las importaciones eléctricas, al tiempo que el transporte fluvial se encarece. Esto eleva la dependencia del GNL y la exposición a los precios internacionales del gas, haciendo decisivas las interconexiones energéticas.
