
Volatilidad implícita vs volatilidad realizada: interpretación de sus diferencias
La volatilidad realizada mide la variación histórica de los precios a partir de los rendimientos pasados, normalmente calculados con datos cierre a cierre. Es una medida estadística de dispersión, aunque en los mercados el riesgo no es simétrico: las caídas suelen generar más impacto que las subidas por apalancamiento, ventas forzadas y pánico. Además, puede infravalorar el riesgo real al no capturar movimientos intradía ni gaps.
La volatilidad implícita, en cambio, se deriva del precio de las opciones y refleja la incertidumbre que el mercado descuenta sobre el futuro. No es observable directamente, sino que se infiere mediante modelos como Black-Scholes, por lo que incorpora supuestos, primas por riesgo y desequilibrios de oferta y demanda. Se interpreta como el “precio del miedo” o del seguro.
Ambas están muy correlacionadas, pero su diferencial es informativo: cuando la implícita supera a la realizada, el mercado paga por protección; cuando es inferior, hay complacencia o infravaloración del riesgo futuro.


