
GlobalGeo (Septiembre2026)
El verano de 2026 evidencia que el margen de maniobra se ha convertido en un recurso estratégico. Estados Unidos debe repartir capacidades entre Oriente Medio, Ucrania y Taiwán, mientras sus rivales emplean acciones relativamente baratas para imponerle costes elevados. Rusia combina la guerra en Ucrania con sabotajes, ciberataques y drones sobre Europa; Irán utiliza Ormuz y las negociaciones para reforzar su posición; y China incrementa gradualmente la presión marítima sobre Taiwán. Todas estas estrategias buscan consumir recursos, atención y capital político del adversario.
Paralelamente, actores secundarios como Pakistán, Omán y los países del Golfo ganan influencia como mediadores o facilitadores. Potencias medias como India e Indonesia diversifican sus alianzas económicas, militares y tecnológicas, convirtiendo su autonomía estratégica en un activo negociable. Así, el orden multipolar se asemeja cada vez más a un mercado de coaliciones variables, donde terceros países exigen mayores contrapartidas por su cooperación, acceso o neutralidad.