
Depósitos y emisiones: la estructura de financiación bancaria en 2026
El repunte de la inflación y las persistentes tensiones geopolíticas han devuelto las expectativas de tipos de interés a una senda alcista. En este contexto, la banca debe financiar el crecimiento del crédito y del balance a costes razonables, lo que obliga a revisar la evolución de sus fuentes de financiación. Durante la pandemia y la etapa de tipos negativos, las entidades europeas recurrieron ampliamente a la financiación a largo plazo del BCE mediante las TLTRO, favorecidas por sus ventajosas condiciones.
Sin embargo, el endurecimiento monetario redujo su atractivo y aceleró su devolución hasta niveles residuales. Actualmente, la financiación del BCE se canaliza principalmente mediante operaciones principales de financiación, cuyo volumen ha aumentado gradualmente, aunque continúa siendo reducido frente a las antiguas operaciones de largo plazo. Normalizado este canal, los depósitos y las emisiones se convierten en los principales instrumentos para planificar el pasivo bancario.
