Ser de Afi

Desde que se fundó, Afi se ha construido sobre la base de una serie de rasgos y atributos muy marcados y concretos.

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Somos uno

La unidad es, probablemente, el elemento de nuestra cultura que más llama la atención a quienes se incorporan a Afi desde otras organizaciones con esquemas funcionales más rígidos y procedimentados.

Una de nuestras fortalezas es la diversificación, la amplitud de habilidades y de conocimiento. Cuanta mayor diversidad funcional sea necesaria para un proyecto, más ventajas competitivas obtenemos. La única forma de capitalizar estas ventajas es trabajando como un todo.

Este es uno de los motivos por los que en Afi tenemos un único equipo de gobierno y tratamos a todas las áreas de negocio por igual, al margen de su naturaleza jurídica o funcional, dentro de las restricciones regulatorias que afectan a algunas de nuestras actividades.

Todos nuestros recursos están al servicio del cliente y, por tanto, la decisión sobre qué áreas y capacidades ofrecemos en cada caso depende, exclusivamente, de responder a la pregunta “¿qué es lo mejor para el cliente?”.

Nuestro sistema de compensación está muy orientado a que se generen sinergias y capacidades cruzadas. Un proyecto multi-área vale mucho más para nosotros que un proyecto ejecutado por una única área de la casa. La compensación de nuestros socios es mucho más dependiente del margen del conjunto que del margen individual generado.

Nuestro cliente nos percibe como un todo, no como una suma de partes.

No levantes paredes. No departamentalices. Sé transparente. Comparte

Gestionar la unidad en base a un modelo de relación abierto es mucho más difícil que hacerlo en base a modelos de relación cerrados (jerarquías y categorías). Sin embargo, bien gestionado, el modelo de relación abierto es mucho más valioso porque permite un traslado inmediato del valor del empleado a la empresa, evitando pérdida de talento y energía por fricción y, sobre todo, asegurando que orientamos nuestro esfuerzo a la empresa, y no a su estructura, procedimientos y burocracia.

Las áreas o departamentos son útiles porque ayudan a tener claro dónde poner el foco y en qué medida estamos cumpliendo nuestros objetivos. Sin embargo, esta estructura de áreas cambia a medida que crecemos y nuestro mercado evoluciona. Es la estructura la que está al servicio de nuestros equipos, y no al revés. La estructura de áreas ayuda a los socios responsables de negocio a medir y organizar en el corto plazo, pero es transparente para el resto de los empleados.

Muchos de los proyectos que ejecutamos cuentan con recursos de distintas áreas formales, aun cuando el ámbito de negocio está claramente definido y “a caballo” entre varias de estas áreas. Complicar la estructura formal incluyendo matrices, funciones cruzadas o elementos similares solo añade más burocracia e ineficiencia.

Lo mismo sucede con las empresas. En muchos casos, las empresas de nuestro grupo se han creado por un requisito regulatorio (la gestora), para simplificar gestión contable y administrativa (Afi Global Education) o por el hecho de que hemos emprendido iniciativas con terceros (Afi MAS o Afin Compliance) y, por tanto, ha sido necesario disponer de un vehículo jurídico diferenciado. Algunas otras compañías se crearon de forma diferenciada por motivos históricos que ya no están vigentes y, siempre que ha sido posible y sencillo, hemos tendido a fusionarlas en Afi.

La organización se encarga de que todos los empleados sepan, en cada momento, quién la persona que va a asegurarse de maximizar su desempeño y ayudarles a que desarrollen sus capacidades, pero la valoración de su desempeño está siempre ligada a su contribución al conjunto de la compañía. Como se ha comentado anteriormente, los socios de Afi compartimos esta visión, y solo una parte minoritaria de nuestra retribución está ligada al éxito específico del negocio que lideramos en cada momento. Aunque sentimos una enorme responsabilidad y compromiso con nuestra aportación a la cuenta de resultados, vivimos como propios todos los éxitos y fracasos de Afi en su conjunto.

El empleado exitoso de Afi intenta romper barreras inútiles y detectar aquellas oportunidades en las que la suma de nuestras capacidades nos hace mejores. Esto es mucho más fácil de lograr si somos transparentes y diligentes a la hora de facilitar a nuestros compañeros el acceso a cualquier información que les aporte valor (protegiendo, por encima de todo, la confidencialidad de la información de nuestros clientes; y las obligaciones normativas y contractuales que nos aplican). Todo lo que hacemos para la empresa es de la empresa; cuanto más compartimos más valiosos nos volvemos.

Somos una piña. Sé leal

La relación de lealtad entre empleado y empresa (y viceversa) es una relación de beneficio mutuo. La lealtad genera relaciones sólidas, confianza, propósito, reconocimiento y recompensa. La lealtad bien entendida ha de ser franca, honesta y recíproca. Las empresas y las carreras profesionales se desarrollan, en gran parte, gracias a relaciones leales, tanto entre empleados y empresas como entre empresas y clientes.

En cada interacción que tenemos con clientes o proveedores, somos conscientes de que representamos a Afi. Cada correo electrónico que enviamos se firma con nuestro logo y, por tanto, tomamos conciencia de que nos expresamos y relacionamos en nombre de todos.

Es clave para Afi que el beneficio profesional del empleado sea indistinguible del beneficio de Afi, y viceversa. Nuestra evaluación de desempeño premia claramente a quienes orientan sus decisiones al beneficio del conjunto.

Cuando un empleado siente que Afi ya no es su proyecto, esperamos que lo exprese de forma abierta. En muchas ocasiones, esta conversación ha ayudado a aclarar malentendidos, o detectar y corregir errores que son subsanables. En todas las ocasiones asumimos y respetamos la decisión del empleado, ofreciendo todas las facilidades para una salida correcta.

De forma recíproca, en Afi existe una política que obliga a los responsables de personas a hablar de forma directa y clara con el empleado que no está encajando en nuestra organización, dándole las claves, la oportunidad y un plazo para corregir aquellos aspectos que consideramos incompatibles con una carrera en Afi.

Ayuda. Si puedes solucionar algo, soluciónalo

En cuanto que están formadas por personas, las organizaciones son imperfectas. El trabajo de mejora de las organizaciones es muy necesario, pero no tiene fin. Todos los que formamos parte de Afi estamos igual de obligados a tratar de mejorar las cosas sea cual sea nuestro nivel de responsabilidad. No nos distanciamos de los problemas. Si vemos que algo está mal, y está en nuestra mano solucionarlo, nos encargamos de hacerlo. Si no podemos arreglarlo, o no es eficiente que lo hagamos, nos aseguramos de transmitirlo a quien sí pueda. Los problemas no son “de otra área” o “de otra planta”; son nuestros.

Toda crítica que hacemos debería ir acompañada de una propuesta de solución. La actitud solidaria se contagia y genera mucho valor. La actitud egoísta y el distanciamiento de los problemas de nuestros clientes o compañeros también son contagiosos y empobrecen.