Ser de Afi

Desde que se fundó, Afi se ha construido sobre la base de una serie de rasgos y atributos muy marcados y concretos.

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El cambio como única constante

Desde que se fundó, Afi se ha gestionado con el convencimiento de que, si no evolucionamos y nos adaptamos, desapareceremos en dos años. Este entusiasmo por la transformación constante es el que nos ha permitido no solo sobrevivir, sino crecer y ser rentables.

Miramos hacia atrás y constatamos que lo que hacemos hoy es muy diferente de lo que hacíamos ayer.

La necesidad de transformarse de forma constante no es incompatible con la obligación de mantener los mismos valores y principios que nos han traído hasta aquí, y que exponemos en este texto. Por eso siempre hablamos de “seguir transformándonos para seguir siendo los de siempre”.

Los valores y principios de Afi son estables, pero todo lo demás es susceptible de transformarse: las áreas, la propia estructura organizativa, las funciones, la metodología, el espacio de trabajo…

Sé ambicioso

La ambición (no confundir con la avaricia o el egoísmo) es la virtud que nos empuja a mejorar constantemente. Esta ambición nos ayuda a crecer como compañía, pero por sí sola no es una condición suficiente para el éxito. La ambición bien entendida es contagiosa y, cuando se comparte, se multiplica.

Sé atrevido

Todos nosotros, independientemente de nuestro nivel de responsabilidad, podemos contribuir a mejorar. La proactividad está en nuestro ADN, no solo en cuanto a la generación de ideas de mejora o la generación de nuevo negocio, sino en cuanto a ayudar a que nuestros clientes también puedan ir más allá de sus propias ideas. Sé proactivo, no te autolimites.

Afi establece muchos mecanismos (encuestas, programas de mentoring, comisiones comerciales, reuniones internas, encuentros con empleados, etc.) para que cualquiera pueda contribuir al crecimiento con ideas y propuestas. Todos en Afi podemos aportar en cualquier discusión, desde la reunión de la mañana a las reuniones de áreas u otros lugares (sí, también en los afterwork).

Decimos siempre lo que pensamos. Nos atrevemos y proponemos. En Afi valoramos las ideas, pero mucho más la capacidad de ponerlas en marcha: diseño, desarrollo, venta (cuando son iniciativas comerciales) y entrega. Una idea solo se capitaliza si se acompaña de un plan para ponerse en marcha y de alguien que la empuje. Proponemos ideas, pero, sobre todo, proponemos una forma de ponerlas en marcha.

No aceptamos un “no” por respuesta, sino un “no, porque…”. Una vez recibimos una negativa razonada, no nos frustramos. Tratamos de aprender de la respuesta y aceptamos el desacuerdo con naturalidad.

Sabemos que quien se atreve tiene más riesgo de equivocarse. Por eso penalizamos la inacción y el conformismo, y no el fracaso cuan do emprendemos nuevos caminos.

Mantente abierto al cambio

La transversalidad y la apuesta por la transformación son claves para nosotros. Huir de inercias y explorar continuamente son hábitos que ayudan a la innovación y el progreso. Pequeños o grandes cambios, como participar en proyectos con personas diferentes, desarrollar nuevas funciones, o cambiar de ubicación física y de áreas colindantes, son un incentivo más para ayudarnos a oxigenarnos, a establecer nuevas relaciones y a recordarnos que la única constante del crecimiento profesional es el cambio continuo. La resistencia al cambio genera fricción y, por tanto, supone un desperdicio de energía.

La diversidad nos enriquece

Transformarse acompañado de gente igual que uno es muy difícil. La diversidad va más allá de la formación académica y abarca muchas otras facetas personales y culturales. Afi está formada por personas de muy distintas procedencias geográficas, culturales, sociales e ideológicas. Esta variedad nos ayuda a desafiar y enriquecer nuestras ideas, a entender mucho mejor a nuestros clientes (y a los clientes de nuestros clientes) y a ofrecer soluciones mucho más valiosas.

El germen de la diversidad es el respeto. Desafortunadamente, vivimos en un mundo en el que aún es necesario escribir esto de forma explícita: en Afi respetamos el derecho de todo el mundo a sentir y vivir como considere adecuado y no discriminamos por razón de género, raza, procedencia geográfica, social o cultural, orientación sexual, creencias religiosas, políticas o de cualquier índole, ni cualquier otro rasgo o preferencia. Entendemos que nuestra obligación no es solo respetar, sino acoger a todos quienes, compartiendo nuestros principios fundamentales, pueden aportarnos algo diferente.

Poner nuestras ideas, criterios, creencias y experiencia en contraste con las de personas diferentes es un ejercicio muy enriquecedor que impulsa en gran medida nuestro desarrollo profesional y personal. Saber relacionarse con el que es diferente es, en ocasiones, complicado, pero es mucho más valioso y constructivo que la comodidad de aislarnos en nuestras propias ideas y rodearnos de iguales.

Al margen de la diversidad de creencias y opiniones de nuestros empleados, Afi es una organización neutral, independiente y sin ninguna vinculación política.