Artículos
16/12/25

Suscríbete a nuestra newsletter

Elige los temas que más te interesan para estar al día de la mano de Afi Insights, el centro de conocimiento de Afi.

La IA, especialmente los modelos generativos, desplaza la automatización hacia tareas cognitivas, afectando a perfiles cualificados que antes parecían menos vulnerables. Esta disrupción no implica aún una destrucción masiva de empleo, sino una transición marcada por la recomposición funcional y la reasignación hacia ocupaciones menos automatizables.

El artículo destaca la coexistencia de dos fuerzas: el efecto sustitución, que reduce tareas humanas, y el efecto complementariedad, que amplía capacidades y mejora la eficiencia.

A nivel macroeconómico, la IA promete impulsar la productividad y el PIB potencial, con estimaciones internacionales que apuntan a incrementos acumulados de hasta 1,1 puntos porcentuales en cinco años.

Pero los autores advierten que estas ganancias no se distribuirán de forma homogénea: la concentración de beneficios en empresas y territorios con mayor capacidad tecnológica puede ampliar desigualdades salariales y territoriales, generando tensiones sociales y riesgos para la cohesión democrática.

En definitiva, la IA no es solo una herramienta de eficiencia, sino un cambio estructural que exige políticas inclusivas y estrategias de formación para convertirla en motor de crecimiento sostenido y cohesión social.

Un análisis de José Manuel Amor, Camila Figueroa, Marina García y María Romero.

Comparte este artículo