Del dividendo de la globalización al coste de la resiliencia
Del dividendo de la globalización al coste de la resiliencia
Durante buena parte de las últimas décadas, el análisis económico y financiero descansó sobre tres supuestos que parecían razonables. La geopolítica era importante, pero rara vez alteraba de forma duradera el cuadro macroeconómico global. La inflación estaba contenida por la globalización, la tecnología, la competencia internacional y la debilidad del poder sindical. Los bancos centrales, por último, podían actuar como estabilizadores casi omnipresentes del ciclo y de los mercados. Ese mundo no ha desaparecido por completo, pero ya no organiza la realidad.
La primera señal fue política
La incertidumbre institucional, el auge del proteccionismo y la rivalidad entre potencias empezaron a trasladarse a primas de riesgo, divisas, tipos de interés y valoración sectorial. El análisis de la incertidumbre política y los mercados ya advertía de esa conexión entre riesgo político, expectativas económicas y variables financieras. La disputa comercial entre Estados Unidos y China añadió después una dimensión más estructural, al afectar no solo a los flujos de comercio, sino también a las cadenas globales de valor y a la estrategia industrial de largo plazo.
La pandemia cambió la escala del problema. La crisis sanitaria no fue solo una recesión abrupta. Fue una prueba simultánea de liquidez, solvencia, coordinación pública, cadenas de suministro y capacidad de los bancos centrales para contener una dislocación financiera. En 2020 vimos repuntes de tensión en referencias tan centrales como el euríbor, que llegó a moverse cerca de 30 puntos básicos en pocos meses, y también una intervención pública y monetaria que permitió estabilizar mercados antes de que la crisis sanitaria hubiera terminado. La deuda española a diez años llegó a emitirse en negativo en diciembre de 2020, una imagen extrema de aquel régimen de financiación excepcional.
El giro posterior fue más incómodo. La recuperación pospandemia no devolvió la economía al equilibrio previo, sino que reveló cuellos de botella, escasez de energía, tensiones logísticas y una inflación que dejó de ser transitoria antes de que los bancos centrales quisieran reconocerlo. El shock energético de 2021 mostró que la oferta global seguía dependiendo en gran medida de combustibles fósiles y de infraestructuras difíciles de sustituir con rapidez. En 2022, la invasión rusa de Ucrania convirtió la energía, los alimentos, las materias primas y la seguridad en variables macroeconómicas de primer orden. La política monetaria tuvo que pasar de sostener la demanda a disciplinarla, incluso aceptando costes en crecimiento, empleo, deuda y valoración de activos.
El papel de la geopolítica
Hoy la geopolítica ya no es un shock externo que los mercados absorben y olvidan. Es parte del mecanismo de formación de precios. Opera a través de la energía, los fletes, los seguros, los inventarios, las sanciones, los controles tecnológicos, la defensa, la política industrial y la confianza en la deuda soberana. La crisis del Mar Rojo en 2024 fue un ejemplo claro. Una perturbación localizada elevó los costes de transporte, alargó rutas, redujo capacidad efectiva de contenedores y generó presión sobre márgenes empresariales e inflación de bienes. La geopolítica dejó de ser un capítulo de contexto para convertirse en una restricción de oferta. (Empresaglobal)
El estado actual puede resumirse así. La economía global sigue creciendo, pero lo hace con menos holgura, más inflación latente y menor margen de política económica. El FMI proyecta en abril de 2026 un crecimiento mundial del 3,1% en 2026 y del 3,2% en 2027 bajo el supuesto de que la guerra en Oriente Próximo tenga duración y alcance limitados. También advierte de que un conflicto más amplio, una fragmentación geopolítica más intensa, nuevas tensiones comerciales o una decepción en la productividad asociada a la inteligencia artificial podrían debilitar el crecimiento y desestabilizar los mercados financieros.
La macroeconomía que emerge es menos benigna que la de la globalización desinflacionista. La política fiscal vuelve al centro, pero lo hace con una deuda pública elevada, mayores necesidades de defensa, transición energética, envejecimiento y presión social. El gasto en seguridad puede impulsar la actividad económica a corto plazo, pero también desplaza gasto social, eleva inflación y complica la sostenibilidad fiscal. En paralelo, la pregunta sobre España ya no es solo cuánto crece, sino cuánto bienestar genera ese crecimiento. La productividad, la inversión en capital físico y digital, el tamaño empresarial y la capacidad de moverse hacia sectores de mayor valor añadido condicionarán la calidad del ciclo.
Para los mercados, el cambio de régimen es igual de relevante. Venimos de años en los que la duración, el crédito, la renta variable y los activos reales convivieron con tipos excepcionalmente bajos. La normalización monetaria ha devuelto valor informativo a las curvas, pero también ha elevado el coste de equivocarse. El informe de estabilidad financiera del FMI de abril de 2026 apunta a riesgos elevados, con deuda pública, emisiones a corto plazo, valoraciones exigentes, concentración en compañías vinculadas a inteligencia artificial, crédito privado y entidades financieras no bancarias como canales potenciales de amplificación.
El inversor se enfrenta, por tanto, a un entorno de rentabilidad potencial más dispersa y menos complaciente. No basta con acertar la dirección de los tipos. Hay que entender la interacción entre política fiscal, inflación de oferta, estructura de vencimientos, liquidez de mercado, concentración sectorial, riesgo de divisa y exposición geográfica. Las turbulencias de agosto de 2024, tras un periodo de lateralidad en tipos largos, fortaleza del dólar y debilidad del yen, recordaron que la estabilidad aparente puede romperse con rapidez cuando las posiciones de mercado están congestionadas.
Afi Insights debe leer esta etapa con una ambición concreta. No se trata de acumular diagnósticos sobre incertidumbre, sino de convertir la incertidumbre en mapas de decisión. El lector debería encontrar análisis que conecten geopolítica con márgenes empresariales, inflación con política monetaria, deuda pública con primas de riesgo, tecnología con productividad, y mercados financieros con asignación de activos. La ventaja estará en anticipar mecanismos, no en narrar acontecimientos.
El futuro de estos contenidos debería descansar en tres líneas. La primera es geoeconómica, con seguimiento de fragmentación comercial, defensa, energía, materias primas críticas, seguridad tecnológica y cooperación de proximidad. La segunda es macrofinanciera, centrada en productividad, bienestar, deuda, sostenibilidad fiscal, inflación de oferta y credibilidad institucional. La tercera es de mercados, con foco en duración, crédito, divisas, concentración bursátil, activos privados, liquidez y construcción de carteras en un mundo donde los shocks de oferta pueden hacer caer a la vez bonos y acciones.
Conclusión
La conclusión no es pesimista. Es más exigente. La globalización redujo costes, comprimió inflación y permitió que los mercados descontaran un futuro relativamente ordenado. La nueva etapa no elimina las oportunidades, pero las encarece analíticamente. La resiliencia tiene coste. La autonomía estratégica tiene coste. La seguridad energética, tecnológica y financiera también. La tarea del análisis será distinguir qué costes son inversión, cuáles son pérdida de eficiencia y cuáles acabarán cotizando como riesgo.
Evolución a través de los años
2017: Incertidumbre política y mercados empresaglobal.es
2020: EURIBOR: vuelve la volatilidad empresaglobal.es
2020: Desescalada en los mercados empresaglobal.es
2020: España: deuda en negativo empresaglobal.es
- 2021:
- 2021: Shock energético empresaglobal.es
- 2022: Tendencias geopolíticas globales y sus impactos económicos empresaglobal.es
- 2022: Punto de inflexión en la política monetaria (de la mano de la inflación) empresaglobal.es
- 2022: Doblegar la inflación, cueste lo que cueste empresaglobal.es
- 2023: Luces largas sobre la solvencia de EEUU empresaglobal.es
- 2024: Empresaglobal
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- 2025: Empresaglobal
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