
El resurgir de la banca del sur

La tradicional división entre una banca sólida en el norte de Europa y otra vulnerable en el sur se ha reducido notablemente durante la última década. Tras la crisis financiera y de deuda soberana, España, Italia, Portugal y Grecia presentaban menor rentabilidad, balances deteriorados y elevadas tasas de morosidad. En 2014, los créditos problemáticos alcanzaban el 8% en España, el 17% en Italia, el 18% en Portugal y el 39,8% en Grecia, frente al 3,9% de Alemania y el 4,6% de Francia.
Actualmente, las diferencias son mínimas: todos estos países registran tasas cercanas al 2%. Esta convergencia refleja los avances logrados desde la creación de la Unión Bancaria, gracias a una regulación y supervisión más estrictas. Los bancos del sur han reforzado su capital, saneado balances, vendido activos deteriorados y mejorado sus políticas de concesión y control del crédito.