
Sostenibilidad y finanzas, el dúo para la generación de valor sostenible
Afi · Sostenibilidad y finanzas, el dúo para la generación de valor sostenible (Empresa Global - nº241)
La sostenibilidad se ha convertido en la "protagonista" para las empresas no financieras y entidades financieras por las estrategias, políticas e iniciativas para dirigir el desarrollo económico actual hacía una situación de equilibrio entre rendimiento económico positivo, conservación del medio ambiente y satisfacción de las necesidades humanas. Aunque hay que decir que la sostenibilidad ha estado siempre presente, se ha buscado desde la época de la revolución industrial en las grandes teorías de los padres de la economía, pero fue en 1987 con el concepto de desarrollo sostenible cuando se originó el cambio y se inició el camino hacia la sostenibilidad de las organizaciones.
La sostenibilidad se ha estudiado por la academia desde varios puntos de vista: presión regulatoria, innovación, gestión de los grupos de interés o desarrollo de nuevos modelos de negocio. Esto ha generado un despliegue de múltiples definiciones de sostenibilidad en función de la disciplina o área de conocimiento, objetivos e intereses. Desde la óptica de la empresa, la integración de sostenibilidad se afronta de diferentes maneras basadas en los objetivos y características de estas: 1) sostenibilidad para la gestión y medición; 2) como herramienta de transparencia y comunicación; 3) sostenibilidad para la mejora del desempeño sostenible y 4) cuantificación de sostenibilidad a través de indicadores. Esto contribuye a la creación de distintos métodos de valoración e integración de la sostenibilidad en las organizaciones, pero en todos ellos existe una premisa, alcanzar el equilibrio entre las dimensiones económicas, sociales y ambientales.
Siguiendo los estudios académicos, se podría decir que, en la última década, ha sido la presión regulatoria, al menos en Europa, la promotora de la integración de la sostenibilidad en las empresas y, que ha llegado a su cénit, con el reglamento (UE) 2020/852 para facilitar las inversiones sostenibles y sus reglamentos delegados, con la Directiva (UE) 2022/2464 sobre la presentación de información sobre sostenibilidad por parte de las empresas, más conocida como Directiva CSDR, y la recién aprobada Directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad, que ya se conoce como la Directiva CSDDD o CS3D. El fin último de este despliegue normativo "es contribuir a la transición hacía un sistema económico y financiero plenamente sostenible e integrador, de conformidad con el Pacto Verde Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible" (ONU, 2023)
Desde la perspectiva del fomento de nuevos modelos de negocios, se pueden destacar otras iniciativas como Task Force on Climate Related Financial Disclosure (TCFD) y su homólogo para capital natural, Task Force on Nature Related Financial Disclosure (TNDF) o Transition Plan Taskforce (TPT). Estas promueven la sostenibilidad mediante la integración del cambio climático y el uso sostenible de los recursos naturales desde un enfoque diferente, no solo tienen presente la cuantificación de indicadores ambientales, sino que integran los riesgos asociados y tienen en cuenta aspectos sociales y otros impactos de la cadena de valor. Además, sobre todo TPT, son guías para el análisis del modelo de negocio de las organizaciones integrando los aspectos financieros como elementos conductores de la transformación de la organización hacía la sostenibilidad y contribución al desarrollo sostenible.
Esta situación regulatoria y de guías para la transición hacía la sostenibilidad ha propiciado un entorno favorable para facilitar la integración de la sostenibilidad en las organizaciones a través de la colaboración de los departamentos de finanzas y sostenibilidad de las organizaciones.
De forma resumida, la principal función del departamento de sostenibilidad es la definición, identificación y cuantificación de los aspectos no financieros o aspectos ESG y el departamento financiero tiene el rol de introducirlos en las estrategias empresariales o modelo de negocio. Ambas áreas deben trabajar de forma conjunta para mantener la ventaja competitiva de las organizaciones mediante el incremento de valor, pero en esta ocasión, valor basado en la sostenibilidad.
Por tanto, ¿podría esta combinación de sostenibilidad y finanzas ser la piedra angular para aprovechar el cumplimiento normativo sobre sostenibilidad y la sostenibilidad en sí misma en la generación de valor sostenible para las organizaciones?
La búsqueda de valor es una constante en la actividad empresarial. El objetivo de las organizaciones, su razón de ser, es la maximización de beneficios económicos y mantener la ventaja competitiva mediante el incremento de valor. En los últimos años, este valor está dirigido hacía la sostenibilidad, es decir, en cómo las organizaciones pueden ser sostenibles y la respuesta se encuentra en la integración de la sostenibilidad, también llamado ASG (Ambiental, Social y Gobernanza), en el modelo de negocio de las organizaciones.
Dicha integración no es baladí, es un reto mayúsculo que las organizaciones deberán afrontar mediante el entendimiento entre la sostenibilidad y las finanzas.
Esta colaboración, aunque es más evidente en la actualidad, no es novedosa, ya que fue estudiada y analizada por grandes referentes del management, como Porter y Kramer (2006 y 2011) en su concepto de creación de valor compartido o Hart y Milstin (2003) y su concepto de valor sostenible, basado en el concepto de valor financiero.
Dichos trabajos presentan modelos de sostenibilidad para las empresas, que permiten generar valor sostenible mediante la gestión de la sostenibilidad. En la actualidad, el valor sostenible se puede conseguir mediante la integración de los aspectos ASG aprovechando aquellas cualidades tangibles y/o intangibles de las actividades que desempeñan las organizaciones, que son canalizadas por las áreas de sostenibilidad y reforzadas por las áreas financieras para la cuantificación de la sostenibilidad.
Esto se ve claramente en los modelos de integración de la sostenibilidad, como los desarrollados por Mass et al., (2016) o Morioka y De Carvalho (2016), donde los recursos financieros son elementos básicos para una empresa sostenible porque son esenciales en el control, seguimiento y gestión de la sostenibilidad. Asimismo, permiten el análisis de impactos financieros de los riesgos ambientales y sociales, la mejora de definición de métricas ASG y la medición de la rentabilidad y de las acciones a realizar.
En definitiva, la unión entre sostenibilidad y finanzas permite un conocimiento profundo de la organización, que desvelará oportunidades para la generación de valor, pero esta vez, valor sostenible.
Ana Rodríguez Olalla, consultora de Afi


