Casi cuatro de cada diez trabajadores en España tienen más formación de la que requiere su puesto

29/10/26
Fundación Afi Emilio Ontiveros
  • El 37,6 % de los ocupados está sobrecualificado, mientras que solo el 51,4 % desempeña un trabajo acorde con su nivel educativo.
  • España combina un desempleo elevado con dificultades para cubrir determinadas vacantes, lo que apunta a un desajuste entre los puestos ofrecidos y los perfiles disponibles.
  • Entre los titulados universitarios, la distancia en competencias respecto a países europeos comparables alcanza entre 16 y 22 puntos en las pruebas analizadas.
  • Una adopción más intensa de la inteligencia artificial podría elevar el crecimiento potencial anual de la economía española hasta cuatro décimas, según las simulaciones del estudio.

Madrid, 30 octubre de 2026. Casi cuatro de cada diez trabajadores en España tienen una formación superior a la que requiere su puesto, según el nuevo estudio de la Fundación Afi Emilio Ontiveros. El informe revela una de las principales paradojas de la economía española: pese al fuerte avance educativo de las últimas décadas, una parte del talento disponible sigue sin aprovecharse plenamente y persisten brechas en competencias respecto a Europa.

El estudio, Productividad, habilidades y futuro del trabajo en España: el reto del capital humano en la era de la inteligencia artificial (2000-2025), analiza la relación entre educación, competencias, empleo y productividad, así como las oportunidades que plantea la inteligencia artificial para el crecimiento de la economía.

«España ha realizado un enorme esfuerzo educativo en las últimas décadas. El reto ahora es que esa formación se traduzca en oportunidades para las personas y en mayor productividad para nuestra economía. Para ello, necesitamos desarrollar las competencias y crear entornos de trabajo que sepan aprovecharlas», señala Adriana Scozzafava, directora general de la Fundación Afi Emilio Ontiveros.

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Más formación, pero un aprovechamiento insuficiente del talento

España ha experimentado una profunda transformación educativa desde comienzos de siglo. La población con estudios superiores ha aumentado un 119 % desde 2002, hasta superar los 14 millones de personas, mientras que el abandono educativo temprano se ha reducido más de 18 puntos porcentuales, hasta situarse en el 12,8 % en 2025.

Este avance ha sido especialmente intenso entre las mujeres: entre el primer trimestre de 2002 y el mismo periodo de 2026, su número con estudios superiores ha crecido un 135 %, hasta superar los 7,7 millones, frente a un aumento del 103 % entre los hombres. Las mujeres constituyen hoy el colectivo más numeroso entre la población con educación superior en España.

Sin embargo, el progreso educativo no se ha traducido en un aprovechamiento equivalente del capital humano. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes a 2025, solo el 51,4 % de los ocupados desempeña un trabajo acorde con su nivel educativo. El 37,6 % presenta sobrecualificación, al contar con una formación superior a la requerida por su puesto, mientras que el 10,9 % se encuentra en situación de infracualificación.

El estudio señala que, cuando la sobrecualificación se prolonga en el tiempo, supone una utilización insuficiente del talento y puede convertirse en un lastre para la productividad.

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España combina desempleo elevado y vacantes difíciles de cubrir

El informe identifica otra paradoja del mercado laboral español: la coexistencia de un desempleo elevado con dificultades de las empresas para cubrir determinados puestos. España no destaca por una tasa de vacantes especialmente alta en comparación con otros países europeos, pero sí por mantener al mismo tiempo uno de los niveles de desempleo más elevados de la Unión Europea.

Según el estudio, esta situación apunta a un desajuste entre las características de los puestos ofertados y las de las personas que buscan empleo, ya sea por las competencias requeridas, la experiencia exigida o la localización. Mejorar esa correspondencia resulta clave para reducir el desempleo y aprovechar mejor el talento disponible.

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La brecha de competencias persiste incluso entre universitarios

Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta (PIAAC) de la OCDE muestran que los trabajadores españoles obtienen puntuaciones entre 11 y 15 puntos inferiores a las de la media de catorce países europeos comparables en comprensión lectora, capacidad matemática y resolución de problemas.

Las diferencias no desaparecen al comparar personas con el mismo nivel de estudios. Entre los titulados universitarios, la distancia con los países europeos comparables alcanza entre 16 y 22 puntos en las pruebas analizadas. El resultado pone de manifiesto que el aumento de las titulaciones no garantiza por sí solo una mejora equivalente de las competencias.

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La inteligencia artificial, una oportunidad para impulsar la productividad

En 2024, alrededor de 11,2 millones de trabajadores desempeñaban ocupaciones cuyas tareas presentaban una exposición a la inteligencia artificial superior a la media, una cifra equivalente a prácticamente la mitad del empleo español. Una mayor exposición no implica necesariamente la sustitución de trabajadores: indica que sus tareas podrían experimentar cambios con la incorporación de esta tecnología.

En 2024, alrededor de 11,2 millones de trabajadores desempeñaban ocupaciones cuyas tareas presentaban una exposición a la inteligencia artificial superior a la media, una cifra equivalente a prácticamente la mitad del empleo español.

Entre los colectivos más expuestos figuran profesionales científicos e intelectuales, técnicos de apoyo y empleados administrativos. El estudio apunta a que será necesario adaptar las competencias de los trabajadores para aprovechar las oportunidades que plantea la transformación de estas ocupaciones.

Las simulaciones elaboradas por Afi muestran que, en un escenario base, el crecimiento potencial de la economía española podría situarse en torno al 1,6 % anual, mientras que en escenarios de mayor intensidad de adopción tecnológica podría aproximarse al 2 %.  La diferencia supondría una mejora de hasta cuatro décimas en la tasa anual de crecimiento potencial.

El informe advierte de que estos beneficios no serán automáticos ni inmediatos. Para que la inteligencia artificial se traduzca en mejoras de productividad, las empresas tendrán que invertir también en formación, rediseñar procesos y adaptar su organización. La elevada presencia de pequeñas empresas en España puede hacer que esta transformación avance a distintas velocidades.

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Debate sobre el futuro del trabajo

La presentación del estudio comenzó con la bienvenida de Ángel Berges, presidente de la Fundación Afi Emilio Ontiveros, quien abrió la sesión trasladando un mensaje de condolencia por el accidente ferroviario, con una mención especial a Fátima Báñez, presidenta de la Fundación CEOE.

A continuación, intervino Adriana Scozzafava, directora general de la Fundación Afi Emilio Ontiveros, antes de dar paso a la exposición de las principales conclusiones del estudio a cargo de Marina García y Ángel Martínez, profesionales de Afi y autores del informe.

María Romero, socia directora de Afi y directora del estudio, moderó la mesa redonda con Francisco Pérez García, director de Investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), y Juan Carlos Tejeda, director de Educación y Formación de CEOE.

Durante la mesa, Francisco Pérez García ha destacado: «Para convertir más la inversión educativa en productividad debemos mejorar dos cosas: las competencias efectivas que ofrecen los títulos y el tejido empresarial del que depende la demanda y el aprovechamiento del capital humano. Este rinde más cuando se combina, en empresas de un tamaño adecuado, con inversión en tecnología, organización, innovación y formación en la empresa».

Por su parte, Juan Carlos Tejeda ha señalado: «No podemos seguir diseñando sistemas formativos de espaldas al tejido productivo; las empresas deben participar activamente en la definición de las cualificaciones que requiere el mercado laboral».

En esta línea, María Romero ha subrayado: «La inteligencia artificial nos ofrece una oportunidad para elevar nuestra productividad, pero, para conseguirlo, será fundamental que las empresas transformen su forma de trabajar y que los trabajadores cuenten con las competencias necesarias para adaptarse».

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Sobre el estudio y la Fundación Afi Emilio Ontiveros

El estudio ha sido dirigido por María Romero, socia directora de Análisis Económico y de Mercados de Afi, con un equipo formado por Marina García, analista de Afi, y Gonzalo López, Ángel Martínez y Alejandro Rodríguez, consultores de Afi. Ha contado con la colaboración de Daniel Manzano, socio de Afi, y Ángel Berges, presidente de la Fundación Afi Emilio Ontiveros y vicepresidente de Afi, y con el apoyo de Adriana Scozzafava, directora general de la Fundación.

La Fundación Afi Emilio Ontiveros, fundada en 1999, es una entidad privada sin ánimo de lucro que gestiona la responsabilidad social corporativa de Afi. Su labor se centra en impulsar la educación, la innovación y la inclusión financiera en España y América Latina, apoyándose en el conocimiento y la experiencia de los profesionales de Afi.

 

Descarga el estudio completo aquí.

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