Жінки (mujer en Ucraniano)
Mi columna de #MQT de este mes va dedicada a las mujeres ucranianas. Mujeres que han tenido que decidir entre dejar a sus maridos y su país para poner a salvo a sus hijos o quedarse para combatir aún a riesgo de perder a toda su familia. Mujeres que han decidido no darse por vencidas y han aplicado toda su energía y conocimiento en favor de la defensa de sus ciudades.
Y es que en todo conflicto bélico hay ganadores y vencidos, pero sobre todo lo que más hay son víctimas.
Todas las partes de un conflicto armado están obligadas a respetar el derecho internacional humanitario o derecho de guerra, incluidos los convenios de Ginebra y el Reglamento de la Haya. El derecho de guerra prohíbe los ataques a civiles, las ejecuciones sumarias, la tortura, el confinamiento legal y el trato inhumano de los detenidos, entre otros delitos. Quienes ordenen o cometan violaciones graves del derecho de guerra cometen crímenes de guerra y, por tanto, los comandantes de fuerzas que conozcan tales crímenes y no los hayan tratado de impedir son penalmente responsables de dichos crímenes.
A medida que las tropas invasoras rusas están retrocediendo de zonas que hace semanas tenían ocupadas, se van acumulando los testimonios de numerosos delitos protagonizados por estas. Entre ellos, mujeres y niñas que han sido víctimas de brutales y repetidas violaciones. Esta debería de ser la imagen que cada día abra las noticias de la guerra de Ucrania, el mundo entero debería ver las atrocidades que esta guerra está dejando.
Confío en que el conflicto bélico se acabe pronto, pero, sobre todo, deseo que los criminales paguen, y que todo el ejército ruso encabezado por su Presidente pague por estos delitos. Será la única forma de que, aunque no podamos devolver a las mujeres su dignidad, al menos intentemos que en guerras posteriores estos hechos no se repitan.
Espero que con las mujeres ucranianas no suceda lo mismo que con las mujeres afganas, y que el derecho internacional y la sociedad civil no les de la espalda y las olvide.
Mónica Guardado es socia directora de Afi Escuela de Finanzas