
¿Qué futuro ofrece Europa a sus jóvenes?


Las movilizaciones juveniles en Europa reflejan un creciente descontento ante la falta de oportunidades económicas y sociales. El estancamiento salarial, la inflación y el encarecimiento de la vivienda dificultan la emancipación y generan frustración entre los jóvenes. En España, más del 44% de las personas de entre 26 y 34 años vivía con sus padres en 2025.
La incapacidad de las instituciones europeas para transformar sus compromisos en resultados concretos agrava esta situación. Europa necesita impulsar la inversión, la innovación y la productividad, aprovechando sus fortalezas industriales, tecnológicas y educativas. Resulta fundamental desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial, semiconductores y servicios digitales para reforzar su autonomía estratégica.
El futuro europeo depende de combinar competitividad económica y bienestar social, creando empleos de calidad, facilitando el acceso a la vivienda y recuperando la movilidad social. Su principal desafío es garantizar que las nuevas generaciones disfruten de mejores oportunidades que las anteriores.

