
GlobalGeo (Noviembre 2026)
El rearme europeo plantea nuevos desafíos industriales y energéticos, especialmente en el suministro de combustibles necesarios para mantener operaciones militares prolongadas. Actualmente, las refinerías europeas producen el 70% del queroseno y el 85% del diésel consumidos, lo que genera una dependencia exterior significativa. La electrificación del transporte reducirá progresivamente la demanda civil de combustibles, amenazando la rentabilidad y continuidad de las refinerías. Sin embargo, las fuerzas armadas seguirán necesitando estos productos durante décadas, aumentando su vulnerabilidad ante posibles restricciones comerciales.
El queroseno resulta especialmente estratégico para la OTAN, cuya estandarización facilita el abastecimiento, pero concentra la dependencia en un único combustible. En caso de conflicto, la llegada de refuerzos aliados incrementaría considerablemente la demanda. Aunque las reservas cubrirían las necesidades iniciales, mantener las operaciones exigiría suministros continuos. Por ello, Europa debe evaluar su capacidad de refino considerando escenarios bélicos y posibles interrupciones de las importaciones.
