Autores
Ignacio Astorqui
Socio de Afi

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Publicado en 
El Español

La planificación financiera debe seguir una secuencia lógica: generar ingresos, ahorrar e invertir. Los ingresos son la base del sistema financiero personal, mientras que el ahorro proporciona los recursos necesarios para alcanzar objetivos futuros. Ahorrar no consiste en guardar lo que sobra a final de mes, sino en asignar una parte de los ingresos de forma consciente y constante.

La disciplina y la automatización de las aportaciones ayudan a consolidar este hábito, siendo la regularidad más importante que la cantidad inicial. Una vez establecida una capacidad de ahorro sostenible, es conveniente organizar el patrimonio en tres áreas: liquidez, para afrontar imprevistos y necesidades de corto plazo; inversión, destinada a objetivos de medio y largo plazo y a preservar el poder adquisitivo; y previsión, enfocada en proteger frente a riesgos personales y familiares como la invalidez, el fallecimiento o la longevidad.

La planificación financiera no pretende anticipar el futuro, sino diseñar una estructura sólida y flexible que permita adaptarse a distintos escenarios y reducir el impacto de la incertidumbre.Ig

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