La rapidez de cambio del contexto económico sitúa a todas las economías que en él participan, sean éstas grandes economías nacionales, economías regionales o locales, ante la
necesidad de impulsar y renovar sus fuentes de crecimiento, competitividad y dinamismo económico.
En este contexto, la elaboración de un Plan Estratégico permite definir, a partir de un análisis riguroso, un nuevo modelo de crecimiento para el desarrollo de un territorio, aglutinando y orientando así los esfuerzos de los diversos agentes públicos y privados que en el operan.
Un Plan Estratégico es un instrumento de planificación a medio y largo plazo en el que se definen objetivos y estrategias reorientadas a fomentar un crecimiento económico equilibrado y sostenible. Además, dicho Plan deberá impulsar la modernización económica, con especial atención a aspectos relacionados con la I+D, la sociedad de la información, la educación y la formación del capital humano, las infraestructuras, la modernización de las empresas y los sectores de futuro.
Las dimensiones relevantes para el diagnóstico y la planificación estratégica se estructuran en torno a un conjunto de parámetros entre los cuales destacan los siguientes: